Las aulas, la nueva incubadora del talento y el desarrollo tecnológico

Cada vez se imparte más tecnología práctica en las aulas.

La tecnología ha entrado en las aulas para quedarse.

La tecnología ha llegado a las aulas para quedarse. Los niños aprenden desde edades cada vez más tempranas asignaturas relacionadas con el universo tecnológico: informática, electrónica, robótica… Dispositivos de última generación forman parte de la nueva fisionomía de los centros educativos, incluyendo impresoras 3D, robots o kits de montaje en los que apuestan fuerte por inculcar la innovación y el desarrollo entre sus alumnos.

Impresoras 3D, robots, kits de montaje... apuesta de la formación.

Implantar el cambio tecnológico precisa inversión y un cambio de mentalidad.

No es que la tecnología haya llegado para quedarse, sino que ha encontrado en las aulas una nueva incubadora de talento y desarrollo, de creatividad y nuevas ideas, de experiencias y proyectos realizados por las mentes y las manos del futuro: las de los niños y los jóvenes que estudian y experimentan con (y a través) de dispositivos tecnológicos.

Para los alumnos las asignaturas –obligatorias, optativas o en actividades extraescolares- se han convertido en un tiempo en el que aprenden divirtiéndose, creando ellos mismos sus propios proyectos. Para los padres es una oportunidad de inculcar en sus hijos el germen de la innovación y el desarrollo, que bien podría ser una salida profesional de cara al futuro.

Este tipo de disciplinas permite inculcar en los niños y jóvenes la capacidad de organizarse mejor, de tener paciencia, de ser más creativos y la valentía de la experimentación, de intentar plasmar –por ejemplo en un automatismo o un programa- las ideas que se les pasan por la cabeza.

En este punto es clave el papel que juegan los profesores, que más que nunca en esta materia deben ser capaces de despertar en sus alumnos el interés por probar cosas nuevas, por manejar unas herramientas que antes solo se veían en programas de formación especializados y que ahora están en manos de niños cada vez más pequeños.

La tecnología es ahora una materia más activa.

Electrónica, robótica y programación son algunas de las materias que más se imparten.

Pero, ¿de qué formas ha llegado la tecnología a las aulas? ¿cuáles son esos recursos?

  1. Impresoras 3D. Poco a poco van haciéndose un hueco en los colegios y centros educativos. La vieja tinta está siendo sustituida por otros materiales capaces de crear figuras tridimensionales emulando un modelo partiendo del ordenador.

Las impresoras 3D permiten hacer recreaciones en tres dimensiones de figuras, órganos… que permiten a los alumnos hacerse una idea más ajustada a la realidad de la teoría. Dando un paso más allá, permiten diseñar creaciones propias en el ordenador y poder ‘hacerlas realidad’ después imprimiéndolas.

La mejor manera de aprender es poniendo en práctica la teoría.

Los jóvenes aprenden complementando teoría con la práctica en proyectos propios.

  1. Montajes electrónicos. Desde Secundaria en adelante, y por supuesto en la Formación Profesional de electrónica, los kits de montaje son un recurso excelente para aprender practicando los fundamentos de esta materia. Montar diferentes componentes sobre una placa base definida para un objetivo concreto hace a los alumnos involucrarse en su proyecto, sabiendo que su trabajo tendrá un resultado.

Pueden ser pequeños proyectos como un temporizador, una mini emisora FM, un generador de melodías… o tantas otras opciones en las que poner a funcionar todo tipo de automatismos.

  1. Otra alternativa son los kits de montaje de robots –algunos funcionan con energía solar-, pensados para diferentes grupos de edad para poner en marcha proyectos concretos contando desde el inicio con todos los componentes y las instrucciones necesarias.
  1. Programación. Por otro lado, las clases de informática ya no son lo que eran. los alumnos no aprenden solo a manejar programas a nivel usuario, sino que comienzan a ser capaces de hacer programaciones propias. Sistemas de código abierto como Raspberry Pi –mini ordenadores a bajo coste-, facilitan la introducción de la programación en las aulas. Dando un paso más allá, y utilizando por ejemplo Arduino, se trabaja en diferentes proyectos más completos con más funcionalidades.
El futuro está en la apuesta por la innovación y el desarrollo tecnológico.

Los niños y jóvenes aprenden como si fuese un juego.

La llegada de la tecnología ‘activa’ a las aulas es un hecho, y ha pisado con fuerza. Aun así es un cambio progresivo, especialmente porque en algunos casos se necesita de inversiones importantes que no siempre pueden afrontarse. También se necesita un cambio de mentalidad en los centros educativos, incluso en los propios profesores.

Pero la apuesta por la enseñanza de electrónica, robótica o programación está claro que es una apuesta por el futuro. Ahora que se habla tanto de inversión en investigación e innovación, ha llegado el momento de aprovechar la oportunidad de poner en práctica este método cuanto antes y desde la base de la escalera: la infancia.

Puede que sea la única manera de inculcar el verdadero interés y la verdadera importancia que el desarrollo tecnológico –aplicado a cualquier aspecto de la vida: de consumo, salud y bienestar, actividad física, medicina, agricultura, energías, etc-, tiene para el futuro.

¿Qué opináis vosotros?

 

 

admin

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